La primera de ellas consiste en obligar a alguien a que te salude. Seguro que en alguna ocasión os habéis encontrado con alguien que sabéis que no quiere saludaros aproximándose por la misma acera en dirección contraria a vosotros. La reacción habitual es mirar hacia otro lado, hacer que lees un mensaje en el móvil (muy útil para estos menesteres) o algo por el estilo ya que generalmente a tí tampoco te apetece saludarle. Pues bien, el verdadero Hijo de Puta pone la mejor de sus sonrisas, y con un volumen de voz indefectiblemente audible llama a la persona con la que se cruza por su nombre, acompañándolo de frases que pueden ir desde el "que ya no saludas" hasta el "que ya veo que estás en Babia". Este cruce tiene que ser cordial en extremo y no parecer tan hipócrita y cínico como realmente es. Si la maniobra se ha realizado con la habilidad adecuada, el sujeto que nos hemos cruzado se quedará con una sensación de incomodidad y de cierta culpabilidad que le acompañará durante un ratito, y nuestra satisfacción durará para el resto del día.

Estas han sido las lecciones de incivismo que os invito a practicar. Son altamente satisfactorias y no dañan a los sujetos sobre los que se llevan a cabo, no es genial?
Sé que la mayoría sabéis quién soy, pero por si no habéis adivinado todavía mi nombre, quizás deberíais escuchar esta canción (los Rolling